domingo, 23 de marzo de 2008

¡ES MEJOR VOLARSE...!


A continuación se te presentan algunos datos e informaciones recientes sobre jóvenes chilenos, extraídos de la revista “Generación O. C.” Léelos con atención y reflexiona.

¡ES MEJOR VOLARSE!


La sociedad frente al consumo: magnitud real y sanción legal.

El mundo de los “locos” y “volados” es un dato obligado para la juventud popular. Pero no solamente para ella. Y he aquí el primer nudo del problema: la marihuana se consume en forma cada vez más masiva. En 2000, la Vicaría Pastoral Juvenil señalaba que el 8,6% de los jóvenes chilenos consume regularmente marihuana y el 19,4% lo hace a veces. Este 28% que ha consumido alguna vez aumenta a un 30% en la comuna de San Miguel; a 35,7% en La Granja; a 36,3% en Santiago; a 40% en Pudahuel y la cisterna; y a un 63,6% en La Florida. Un estudio realizado en Macul en 2005 arroja un 70% de consumidores entre la población masculina juvenil expuesta. Por otra parte, el porcentaje de consumo en comunas acomodadas como La Reina (15%) y Las Condes (14%) es considerablemente más bajo.

Si extrapolamos estas cifras al total de la población de 15 a 29 años estimada para a 2009 para la provincia de Santiago (1.213.643), tenemos que el 8,6% corresponde a 104.373 consumidores habituales y el 19,4% a 235.447 consumidores ocasionales, lo que arroja un total de 339.820 consumidores jóvenes sólo en la provincia de Santiago.

A quienes cuestionan totalmente estimaciones como éstas, hay que recordarles que muchos adultos mayores de 30 años también consumen marihuana (y no sólo marihuana); a pesar de lo cual, no aceptan hablar del asunto con franqueza. En verdad se trata de una realidad que desconcierta de tal forma que, incluso, ninguna agrupación política ha hecho proposiciones frente al tema (curioso, ¿no?).

En este punto se vuelve necesaria la socialización del problema. Hablar francamente de él. Discutir qué hacer.

Y en nuestra ciudad, ¿Qué?



EMBARAZO EN ADOLESCENTES: TENDENCIA AL AUMENTO

En nuestro país hay más de un millón de mujeres cursando la segunda décadas de sus vidas. Forman parte de un grupo definido como adolescentes, de acuerdo a los criterios erarios usados por la Organización Mundial de la Salud. De estas muchachas, nacen cerca de 40.000 niños cada año. Esta cifra, aunque muy importante, no cubre la totalidad del fenómeno del embarazo en adolescentes. Una cuantificación real del problema es difícil de realizar, porque ello requeriría considerar la magnitud que alcanza el aborto en este grupo.

El aborto inducido es ilegal en nuestro país; las cifras y datos estadísticos de que se dispone son escasos, aun cuando el análisis de esa información revela una clara tendencia al ascenso en edades tempranas. Los embarazos en adolescentes cuya resolución es el aborto, aunque no reconocido en las estadísticas, debieran ser suficientemente valorados al evaluar la magnitud del problema, por cuanto una mayor frecuencia probable de aborto inducido en este grupo plantea riesgos potenciales de salud, distintos a los que implica la continuación del embarazo.

En la actualidad, uno de entre seis o siete niños que nacen en nuestro país es hijo de una madre adolescente; en el año 65 esa porción era de uno entre nueve. Las tasas de fecundidad del grupo de mujeres menores de 20 años no muestran una tendencia acelerada al ascenso, más bien, aunque con fluctuaciones, han experimentado una leve disminución en las últimas décadas. Los descensos de las tasas de fecundidad en este grupo, que entre los años 60-90 llegan a 19,7%, son muy inferiores a los experimentados por los grupos de entre 20 a 39 años, que muestran un descenso promedio de sus tasas de fecundidad de 50,5%. Esto significa que, como el nivel de fecundidad de las mujeres adultas ha descendido, el peso relativo del aporte de hijos de madres adolescentes ha experimentado una clara tendencia al ascenso.



PARA REFLEXIONAR:

¿Qué consecuencias para el futuro afrontan los adolescentes afectados por estas situaciones? ¿Y sus familiares? ¿Y el país?

¿De quién o de quiénes es la responsabilidad: de la situación socioeconómica, de las autoridades, de los padres, de cada uno, de la sociedad?

¿Qué desafíos plantean estas situaciones a los jóvenes, a la familia, al Estado, a la Iglesia?

No hay comentarios: